viernes, 7 de agosto de 2015

La ventana

En mi casa tengo una ventana que da al fin del mundo. Por ella la oscura soledad se difumina con los colores del arcoíris y retorna convertida en una quimera de esperanza. Donde la pena se ahoga en un mar de tristeza y es rescatada por la compañera de mi soledad mientras navegan a la deriva sobre un trozo de esperanza. Una ventana desde la que veo como mis demonios luchan contra los ángeles por poseer mi maltrecha alma. Un pedacito de cielo teñido de rojo por las hogueras de la guerra. Una ventana por la que entran la tempestades de mi mente, y por la que tiendo mis sueños y esperanzas. Un cuadrado de mi mundo por el que tantas veces he visto tu cara, a veces lejos, a veces cerca, y ahora nada. Por la que han desfilado amigos y enemigos, algunos me miraban, muchos de ellos no. Ahora me asomo y solo veo oscuridad y luz. Un erial de color que lo arrasa doto. El huracán de sentimientos trae con sigo sonsas y lagrimas. Una tormenta imperfecta que destruye a su paso todo lo que durante años e visto y vivido. Congelo la imagen en mi memoria y cierro la ventana. Hoy se lo que hay al otro lado, pero mañana... ¿Qué me aguardara?

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