domingo, 30 de agosto de 2015

Noxtromo: La cara oculta de Noxtromo; Capitulo 2



La sala del consejo administrativo era una gigantesca sala semicircular por cuyos laterales se alzaban veintitrés filas de asientos repletos de agentes del GCT, administrativos corporativos, militares e inversores, estos últimos presentes por ser una reunión informativa de explotación a puerta abierta. Frente a las gradas, sentado sobre un enorme estrado, permanecía silencioso y con los ojos semicerrados el encargado de finanzas y donaciones corporativas del GCT. En el centro del semicirculo, el exponente hablaba abiertamente sobre los datos de su corporación.
- La mina de nuestra colonia en Disnomia a extraído mil quinientos cuarenta y dos toneladas de Galio en el último mes, la donación exigida por el GCT es del cuarenta porciento pero la corporación Karfa, generosamente, está dispuesta a ofrecer el cincuenta y dos coma tres porciento. Ochocientas seis con cuatro toneladas a cambio de...
En la última fila Nuño había dejado de prestar atención a lo que el administrativo jefe de Karfa exponía a los presentes, sus ojos observaban al comandante de la flota de Júpiter. Hacía casi dos años que lo había conocido por primera vez cuando había acudido a su casa para informarle que la nave en la que regresaba su padre había explotado.
Al parecer los radares habían fallado tan solo unos segundos, pero al restablecerse la conexión solo quedaban los restos de lo que antes había sido una de las más modernas máquinas militares. Los restos fueron in mediatamente recogidos y el caso archivado rápidamente, pero el cuerpo de su padre seguía desaparecido. El capitán de la flota le había dado largas durante algún tiempo, pero finalmente se había comprometido a encontrarlo. De todo aquello hacía demasiado y aún seguía sin saberse nada. Los archivos inaccesibles y todo el silencio alrededor del tema no ayudaban a calmar los ánimos de Nuño.
- Ahora expone Noxtromo, a ver con qué nos sorprende esta vez. - La voz de su amiga y compañera Hiria lo saco de sus pensamientos.
- Sí, sí. - Se limitó a responder Nuño.
- ¿Qué te sucede? - Preguntó Hiria, que tras una rápida ojeada a la sala se apresuró a responder. - Otra vez estabas pensando en el comandante y tu padre. Nuño, de eso hace ya mucho, ocurriese lo que ocurriese tu padre no va a regresar. No merece que te obsesiones con el tema.
- Sé que el comandante sabe más de lo que dice.
- ¿Y qué? Los archivos son secretos, muy pocos pueden acceder a ellos si es que no se han borrado ya. Olvídalo, sé que es duro, pero no puedes seguir así. Te estás obsesionando con todo eso. - Dijo Hiria con preocupación.
- Necesito respuestas y ese hombre las tiene. - Se limitó a contestar Nuño.
- Tú mismo. - Hiria volvió a prestar atención a la exposición de datos de Noxtromo.

Al terminar, Nuño comenzó a luchar contra la marea de gente que salía. Necesitaba hablar con él. El comandante caminaba en dirección opuesta a la salida, posiblemente hacia su despacho, o al menos eso creía Nuño.
- Comándate, aguarde por favor. - Alzó la voz para hacerse oír sobre el bullicio.
- ¿Qué desea sargen…? - El comandante se detuvo al reconocerlo. - Cada vez que nos vemos es para lo mismo. ¿Me equivoco sargento? - Su rostro mostraba la molestia que aquel encuentro le producía.
- Perdóneme comandante, pero necesito saber si hay alguna novedad con respecto a mi padre. Si pudiese ojear los informes del caso, a lo mejor una visión distinta… - El comandante mandó callar a Nuño alzando la mano.
- Sargento, sabe que eso es imposible. Hemos buscado sin encontrar nada. Ayer se cerró el caso definitivamente. Lamento tener que devolverlo a la realidad pero su padre está muerto, desintegrado en una explosión. - Respondió el comandante con semblante marcial.
- Pero… - Intentó volver a hablar Nuño.
- Ni peros ni leches. - Le cortó de nuevo el comandante. - Le ordeno que lo olvide. Espero que esta sea la última vez que nos vemos por este asunto. - Dicho esto se giro y siguió caminando.
El joven sargento permanecía observando como su superior se alejaba. Aquel hombre se negaba a darle respuestas, habían cerrado el caso. No, el sabría la verdad costase lo que costase.

El comandante llego a su despacho. Estaba cansado y necesitaba paz, pero no se la darían. En su despacho aguardaban dos militares de Noxtromo.
- Comandante. - Dijo a modo de saludo el oficial de Noxtromo. - ¿Quién era ese joven sargento que lo molestaba en el pasillo?
- No era nadie. - Respondió el comandante.
- Vale. - El oficial de Noxtromo afirmó con la cabeza. - Sigamos con el asunto que nos trae. Aquí tiene lo que acordamos. - El soldado de Noxtromo, que había permanecido en pie tras su oficial, avanzó y colocó el maletín que portaba sobre el escritorio. - Medio millón de UMU. Noxtromo siempre cumple su palabra. Gracias por cerrar el caso, pronto volveremos a hablar.
Los agentes de Noxtromo abandonaron el despacho. El comandante observaba el maletín sobre su mesa, con aquello podría retirarse y ser un hombre libre. No, nunca sería un hombre libre mientras a Noxtromo le interesase.

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