jueves, 20 de agosto de 2015

Ojos

Las sombras de su cuarto habían cobrado vida, cientos de ojos rojos lo observaban desde las esquinas, un chirrido y un golpe, ruidos que reafirmaban su presentimiento de que habían venido a por él. Con gran rapidez se cubre la cabeza con la sabana, pobre insensato, la tela no lo salvara de los horrores que afuera aguardan. Se estremece al oír otro ruido, siente como algo le atrapa la pierna. Grita con todas sus fuerzas y una luz enciende el pasillo. Su madre asoma a la puerta, ya paso todo, ya puede quedarse tranquilo. Nada era lo que parecía, aunque algo sigue siendo extraño, en el armario hay unos ojos que brillan.

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