viernes, 28 de agosto de 2015

Relatos cortos del Ciclo

                John reía a carcajadas, cuántas más vueltas le daba a todo lo que estaba sucediendo más fuerte reía. Mike a su lado apenas comprendía cómo podía estar de tan buen humor. Estaba anocheciendo y no habían logrado ni un trozo de pan que llevarse a la boca. El estómago de Mike rugió con tal fuerza que ensordeció por unos segundos la risa de su primo.

- ¿Cómo puedes estar tan contento? El mundo entero se ha ido al garete y tú te ríes como si todo fuera bien, ¡joder ni si quiera hemos comido hoy! y para colmo el único pueblo donde podríamos haber tenido alguna posibilidad nos ha expulsado... Malnacidos, así se pudran sus cosechas y se les envenene el agua- dijo Mike, que parecía escupir bilis mientras pronunciaba las últimas palabras.
- Primo, no entiendo porqué tan malhumor, fuistes, eres y siempre serás un gran apasionado de la tecnología, ¿es que no ves la ironía de esta situación?- respondió John sin parar de sonreir.
- ¿Entender? Claro que sí, el mundo se fue al carajo, y dudo que esto vaya a ir mejorando.
- Entender que en el momento de máximo apogeo tecnológico, del que tenemos certeza ha llegado la humanidad, y en su esplendor un error, una caída y un brutal efecto dominó y adiós, conservar conservamos los árboles prohibiendo el uso de papel... pero creo que informatizar todo el conocimiento humano no fue una gran idea y es aquí, cuando decidimos luchar por la naturaleza con dureza el momento en que con más fuerza nos golpea la incertidumbre que acompaña a toda obra humana.

                    Mike guardó silencio mientras miraba a su primo con ojos extraños. ¿Y qué más daba el motivo, la ironía, la risa o el llanto... lo único que importaba era comer y sobrevivir. Sobrevivir. Esa palabra era su constante motivación para seguir adelante, hacía ya tiempo que había perdido las esperanzas de reencontrarse con su mujer e hijos. El Gran Cambio, como ellos dos habían decidido llamar a la última fase del hundimiento mundial cuando los gobiernos mundiales colapsaron y todo dejo de funcionar... Las reservas energéticas se consumieron en apenas unos años en los países ricos, en los pobres apenas duraron meses. Una vez agotadas las reservas, el único vehículo que quedó fueron los que usaban energía solar y los de tracción animal o humana. Los primeros soló estaban en poder de pequeñas poblaciones que habían ido surgiendo alrededor de las ciudades; gente que buscaba terrenos de cultivo y pastoreo. Los de tracción animal o un animal para viajar eran el bien más preciado y la gente los defendía, o intentaba robarlos, hasta la muerte. En apenas unos década la humanidad había pasado del siglo XXI al V... Por estos motivos a Mike le resultaba imposible seguir creyendo que su familia seguiría bien y que pudiera volver a verlos en vida, su medio de transporte eran sus piernas y tenía toda Europa y el canal de la Mancha antes de poder si quiera estar en su tierra natal.

John vio la inseguridad de su primo e intentó animarlo.

- Mike, escúchame lo que hemos visto hasta ahora no tiene porqué estar sucediendo en Inglaterra, quiero decir, nosotros somos mucho más cívicos y respetuosos que la gente de este país, ya verás como en Alemania las cosas no están tan mal.

           Mike retiró su mirada sin decir nada, miró la carretera que serpenteaba entre los árboles hasta llegar a las montañas donde se perdía, agachó la cabeza y continuó caminando.

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