Puedes enviarnos tus aportaciones a la dirección de correo: Ciudadetinta@outlook.es . Agradecemos vuestro tiempo y comentarios, entre todos formamos esta ciudad de tinta que pronto se convertirá en una urbe.

NO RESEÑAMOS NOVELA ERÓTICA, lamentamos las molestias.


Mostrando entradas con la etiqueta Gloria Carrasco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gloria Carrasco. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de noviembre de 2016

Colaboración: El abrazo de Soledad.


Catalina llora porque Lorenzo no la mira. Se siente sola mientras su corazón se encoge. En la noche ve a las parejas refugiarse en la oscuridad, amantes fugitivos que a veces se quieren comer y otras se matan a gritos. Pobre Catalina que en la noche solo ve desesperación, siente frío como el hielo, como la noche fría. Catalina se imagina con Lorenzo cual pareja cogidos de la mano y sonríe pero al momento se le olvida y es que Lorenzo no la mira, su mejor amiga Soledad la abraza y ella acepta el abrazo eterno.
Un instante ocurre lo inesperado, Lorenzo se queda inmóvil, imponente, piensa Catalina que se acerca impaciente, se queda quieta delante de Lorenzo, desea hablarle pero las palabras no le salen, contempla su dorado rostro, ella tan fría y el tan caluroso. Su luz la ciega, se acaba el tiempo y Catalina sigue su camino, de nuevo Soledad, va en busca de su abrazo nocturno.
Lorenzo sonríe esperando volver a salir, solo para ver por un instante la espalda de Catalina, pero ella nunca se dará cuenta, nunca lo sabrá, que Lorenzo siempre su mirada eterna posará sobre su espalda y Soledad, celosa, siempre quedará entre los dos, para la eternidad.
Que fría Catalina, que caluroso Lorenzo, que cálida Soledad.

- Gloria Carrasco.

martes, 18 de octubre de 2016

Colaboración: El asesino de la memoria.




Anteayer yo estaba sentada en el suelo con las piernas cruzadas escuchando como mi abuelo desde su mecedora me leía una novela del oeste de la cual no recuerdo el nombre, pero sí recuerdo al sheriff gordo y con un enorme bigote, recuerdo a la muchacha de la cantina y al borracho que la perseguía por el pueblo, recuerdo al ladrón del banco y a sus compinches y recuerdo como me imaginaba toda la escena en mi cerebro de niña pequeña. Ayer leía escondida entre mis sabanas novelas de crímenes, misterios sin resolver y asesinos que volvían locos a los detectives que los buscaban, me daba curiosidad la escena de un crimen, imaginaba la sangre de la víctima salpicada sobre el malo y todo el trabajo que hacía el psicólogo de la policía para conocerlo y capturarlo después. Hoy escribo este relato y al mismo tiempo pienso en la novela que tengo que escribir, pienso en el próximo paso del asesino y en el detective que lo persigue, pienso en el nombre del pueblo, en la víctima y pienso en mil personajes de los que podría escribir y todos estan en mi cabeza esperando por salir a escena, esperando por su párrafo deseado. Mañana quizá lea mis propias historias a mis nietos o quizás, como mi abuelo, acabe sin acordarme de sus nombres, sin acordarme lo que era quitarle el plástico a un libro nuevo y pasar la mano sobre la tapa, quizá no recuerde al sheriff ni al asesino ni al psicólogo, quizá no recuerde nada, porque el tiempo pasa, y tan deprisa, que no nos damos cuenta en qué momento se nos olvidó la vida.

- Gloria Carrasco. 

jueves, 15 de septiembre de 2016

Colaboración: Carta a la hija de un hermano: tributo a los padres separados.





Te veo ahí tan dormida, tan indefensa, tan inocente, con tu respirar profundo como tu sueño, veo tu piel suave, blanca como la nieve, dueña de tu propio mundo, con tus ojos miel tan grandes como los míos cerrados, anclados en tu sueño.
Oh! Mi lady no despiertes, sueña con tus pequeños pies tocando la arena de una playa blanca, sueña con el mar meciendo tu cuna, con una brisa que mueve tu cortísimo cabello dorado como el sol que calienta tus sábanas de colores pasteles con dibujos de mariposas que parecen echar a volar junto contigo. 
Oh! Pequeña dama no despiertes, sueña con el mar, no despiertes ahora que se acerca la tormenta no despiertes, oh! Princesa, hija de un rey destronado que se ahoga en su propio llanto desesperado por un amor destruido sin piedad alguna, víctimas rey y princesa, ciego el uno y dormida la otra, que no escuche, que no se entere de lo que ocurre, que no sepa, que no despierte, que siga dormida...


                                                                                                           - Gloria Carrasco.

viernes, 12 de agosto de 2016

Colaboración: El espejo de agua y arena.




Había una vez, una flor, casi una flor, había una vez una semilla que quería ser una flor, una flor hermosa, una flor de pétalos perfectos, una flor de pétalos perfectos con un aroma perfecto, quería ser una flor perfecta para todo el mundo pero la semilla no veía que el mundo era cruel con ella, la semilla no veía como pisoteaban la tierra encima de ella, la semilla se ahogaba cada dia mas, la semilla escuchaba la tormenta que se abría paso sobre la tierra en la que ella estaba enterrada, la semilla no veía eso, la semilla se veía así misma como una flor hermosa en un jardín hermoso, un jardín perfecto bajo un sol perfecto.
Un dia la tormenta paró y la semilla que creía ser una flor vio una pequeña y diminuta luz que la incitaba a arrastrarse por la tierra, lo vió, vió un césped verde perfecto, vió un sol perfecto y vió flores, no eran perfectas, las flores eran cada una de una forma, tamaño, color, aroma, pero ella no se vió como una flor, la semilla entristeció pero no murió, la semilla quería ser una flor, una lluvia intensa hizo que alrededor de la semilla se formará un espejo de agua y arena, la semilla se miró por primera vez y no vio una redonda, pequeña e indefensa semilla, pero tampoco vió una flor perfecta de hermosos pétalos, vio una flor, una flor que no era igual a las demás flores que la rodeaban, tenía su color, sus pétalos y su aroma, la semilla ahora flor pensó si aún soñaba debajo de la tierra pero un zumbido la distrajo de su pensamiento, una abeja reclamando su polen, la semilla que creía ser una flor perfecta, no era una flor perfecta, era una flor, una flor, solo una flor.


Colaboración de Gloria Carrasco.